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lunes, 10 de enero de 2011

A la pileta... Recomendaciones pediatricas para su mejor uso.

Es importante para que la utilización de la pileta no traiga trastornos ni accidentes, seguir una serie de consejos muy sencillos. Entre ellos vemos los siguientes:

Impulsar la enseñanza organizada y completa de aprender a nadar correctamente a todos los niños a partir de 4 a 5 años.

Apoyar su práctica periódica para no perder el aprendizaje y perfeccionarlo. Toda actividad lúdica acuática antes de los 4 años, puede ser beneficiosa como preparación a un aprendizaje formal y duradero, pero no garantiza que un niño menor de esa edad pueda nadar ante una emergencia sin ayuda.

Chalecos salvavidas:
se eligen por peso y no por edad. El niño debe mantener la cabeza fuera del agua, aún inconsciente. Elegir los de abertura anterior, con al menos 3 broches y correa pasada por la zona inguinal, confeccionados en material de alta flotabilidad.

La visión permanente de un adulto es la medida preventiva más simple, económica y eficiente para vigilancia de los niños, especialmente los que no tienen noción del peligro (en general, debajo de los 4 años).

Toda piscina debe tener un cerco completo, idealmente de 1,50m de altura, y una única puerta de acceso no accionable por los niños.

Antes de zambullidas (de cualquier tipo) desde el borde o trampolines un adulto con experiencia debe evaluar la profundidad de la pileta en la zona de caída en el agua.

El exceso de cloro, es agresivo para los ojos, nariz, pelo, piel y por ingestión involuntaria. Lo ideal es que las piletas para niños tengan antisépticos no clorados.

Fuente: Sociedad Argentina de Pediatría