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sábado, 23 de noviembre de 2013

13 consejos a la hora de incorporar nuevos alimentos

  • El bebé necesita tiempo para acostumbrarse a los nuevos sabores. Si algo no le gusta, se le puede ofrecer nuevamente en otra ocasión.  
  • Para una mejor digestión, los alimentos deben estar triturados, rallados o preparados en forma de papilla. 
  • Es recomendable amamantar primero y después ofrecer los alimentos distintos a la leche. 
  • Las comiditas deben ser espesas. Las preparaciones líquidas (sopas, caldos, jugos) no contienen suficientes elementos nutritivos porque tienen mayor cantidad de agua. 
  • Antes de preparar los alimentos, es muy importante lavarse bien las manos y que el agua con la que se cocina sea segura o potable (si no es así, agreguen al agua sólo dos gotas de lavandina por litro y dejen pasar 30 minutos antes de usarla) 
  • Es bueno que el niño o niña tengan su propio plato desde que comienzan a comer. Así se puede saber cuánto comen cada vez. 
  • Al principio, el bebé comerá una vez al día –en el almuerzo o cena–, cuando la mamá pueda estar más tranquila y predispuesta. 
  • Es muy importante que quien alimenta al niño lo mire, le hable y le sonría. Le podemos anunciar la comida con una canción o un gesto. 
  • Es conveniente usar una cucharita pequeña, de bordes lisos y suaves. Cuando empieza a comer con cuchara, el bebé suele sacar la lengua y parece que rechaza la comida. Sin embargo, no es así. Si se le pone el alimento en el centro de la lengua, se evitará que lo escupa. 
  • Es muy importante no usar la comida como premio o castigo. Los alimentos son necesarios para crecer y será bueno que los chicos lo entiendan así desde el principio. 
  • De a poco el niño reconocerá el momento de la comida como una rutina placentera en la que puede participar activamente. Ofrezcámosle una cuchara para que pruebe comer por sí mismo, hablándole de lo que le estamos dando. 
  • Es mejor incorporar los alimentos de a uno por vez, para probar si el niño los va aceptando y detectar posibles alergias. 
  • Si el bebé se enferma, no hay que reducir ni suspender su alimentación. Al contrario: hay que mantener la lactancia materna y ofrecerle comidas simples, más seguidas.

  • Fuente: 
  • El bebé necesita tiempo para acostumbrarse a los nuevos sabores. Si algo no le gusta, se le puede ofrecer nuevamente en otra ocasión.  
  • Para una mejor digestión, los alimentos deben estar triturados, rallados o preparados en forma de papilla. 
  • Es recomendable amamantar primero y después ofrecer los alimentos distintos a la leche. 
  • Las comiditas deben ser espesas. Las preparaciones líquidas (sopas, caldos, jugos) no contienen suficientes elementos nutritivos porque tienen mayor cantidad de agua. 
  • Antes de preparar los alimentos, es muy importante lavarse bien las manos y que el agua con la que se cocina sea segura o potable (si no es así, agreguen al agua sólo dos gotas de lavandina por litro y dejen pasar 30 minutos antes de usarla) 
  • Es bueno que el niño o niña tengan su propio plato desde que comienzan a comer. Así se puede saber cuánto comen cada vez. 
  • Al principio, el bebé comerá una vez al día –en el almuerzo o cena–, cuando la mamá pueda estar más tranquila y predispuesta. 
  • Es muy importante que quien alimenta al niño lo mire, le hable y le sonría. Le podemos anunciar la comida con una canción o un gesto. 
  • Es conveniente usar una cucharita pequeña, de bordes lisos y suaves. Cuando empieza a comer con cuchara, el bebé suele sacar la lengua y parece que rechaza la comida. Sin embargo, no es así. Si se le pone el alimento en el centro de la lengua, se evitará que lo escupa. 
  • Es muy importante no usar la comida como premio o castigo. Los alimentos son necesarios para crecer y será bueno que los chicos lo entiendan así desde el principio. 
  • De a poco el niño reconocerá el momento de la comida como una rutina placentera en la que puede participar activamente. Ofrezcámosle una cuchara para que pruebe comer por sí mismo, hablándole de lo que le estamos dando. 
  • Es mejor incorporar los alimentos de a uno por vez, para probar si el niño los va aceptando y detectar posibles alergias. 
  • Si el bebé se enferma, no hay que reducir ni suspender su alimentación. Al contrario: hay que mantener la lactancia materna y ofrecerle comidas simples, más seguidas.

  • Fuente: Ministerio de Salud de la Nación. http://www.msal.gov.ar/vamosacrecer/